Descripción:

Una mañana, tras una pesadilla diurna, el doctor Blanton amanece convertido en un puercoespín. Acostado sobre las espinas de su piel, apenas logra levantar la cabeza para observar la textura áspera de su vientre. Una secreción oscura se derrama desde los bordes de la cama hasta el piso. Numerosas resistencias, frágiles en comparación con la rigidez de su mente, se agitan ante sus ojos de forma desconcertante. La habitación muestra el aspecto austero de una taxonomía. Sobre la mesa, como un animal en reposo, descansa un ejemplar de La interpretación de los sueños. Lleva páginas subrayadas con insistencia obsesiva. De la pared cuelga un cuadro dorado con la estampa de la Sociedad Estadounidense de Psiquiatría. El doctor lo mira por unos segundos mientras camina hacia la ventana. Afuera, el cielo de Viena está cubierto por una neblina inexpresiva. Es 1929 y al día siguiente deberá enfrentarse a su análisis con Sigmund Freud.

Diario de mi análisis con Sigmund Freud. Smiley Blanton.

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Una mañana, tras una pesadilla diurna, el doctor Blanton amanece convertido en un puercoespín. Acostado sobre las espinas de su piel, apenas logra levantar la cabeza para observar la textura áspera de su vientre. Una secreción oscura se derrama desde los bordes de la cama hasta el piso. Numerosas resistencias, frágiles en comparación con la rigidez de su mente, se agitan ante sus ojos de forma desconcertante. La habitación muestra el aspecto austero de una taxonomía. Sobre la mesa, como un animal en reposo, descansa un ejemplar de La interpretación de los sueños. Lleva páginas subrayadas con insistencia obsesiva. De la pared cuelga un cuadro dorado con la estampa de la Sociedad Estadounidense de Psiquiatría. El doctor lo mira por unos segundos mientras camina hacia la ventana. Afuera, el cielo de Viena está cubierto por una neblina inexpresiva. Es 1929 y al día siguiente deberá enfrentarse a su análisis con Sigmund Freud.