Descripción:

La complejidad de la sexualidad humana ha sido abordada por el inventor del Psicoanálisis, Sigmund Freud, de manera magistral, pues fue descubriendo en los intersticios del discurso, en los que sus pacientes relataban en sus sesiones. Pero esto no fue de una vez y para siempre, sino a través de sus tropiezos que su propia clínica le señalaba y, en ocasiones, de los avances de las curas que conducía.

 

Su concepción de la pulsión, tan radicalmente diferente al instinto animal, lo llevó a postular lo que conocemos como el primer y segundo despertar sexual, los que respectivamente se corresponden con los tiempos de la infancia y de la pubertad.

 

La práctica del psicoanálisis con analizantes que atraviesan la llamada edad media de la vida, me condujo al hallazgo de lo que llamo el tercer despertar. Su función no es del orden de la estructura del sujeto tal como la pensamos desde el psicoanálisis, por eso la planteo desde la modalidad lógica de lo contingente.

 

El sintagma freudiano sexualidad y muerte, es el efecto esperable del despertar sexual. Es en el tercero, cuando la cercanía de la muerte se anuncia en el horizonte de los humanos, que dicha articulación promoverá la subjetivación de la misma, atenuando el dramatismo de lo que el discurso común nombra vejez.

 

S.W.

LOS TRES TIEMPOS DEL DESPERTAR SEXUAL. Silvia WAINSZTEIN

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La complejidad de la sexualidad humana ha sido abordada por el inventor del Psicoanálisis, Sigmund Freud, de manera magistral, pues fue descubriendo en los intersticios del discurso, en los que sus pacientes relataban en sus sesiones. Pero esto no fue de una vez y para siempre, sino a través de sus tropiezos que su propia clínica le señalaba y, en ocasiones, de los avances de las curas que conducía.

 

Su concepción de la pulsión, tan radicalmente diferente al instinto animal, lo llevó a postular lo que conocemos como el primer y segundo despertar sexual, los que respectivamente se corresponden con los tiempos de la infancia y de la pubertad.

 

La práctica del psicoanálisis con analizantes que atraviesan la llamada edad media de la vida, me condujo al hallazgo de lo que llamo el tercer despertar. Su función no es del orden de la estructura del sujeto tal como la pensamos desde el psicoanálisis, por eso la planteo desde la modalidad lógica de lo contingente.

 

El sintagma freudiano sexualidad y muerte, es el efecto esperable del despertar sexual. Es en el tercero, cuando la cercanía de la muerte se anuncia en el horizonte de los humanos, que dicha articulación promoverá la subjetivación de la misma, atenuando el dramatismo de lo que el discurso común nombra vejez.

 

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